Lo viven los jóvenes que crecen tratando de aprender a amar, no a usar. Lo concretan los matrimonios que descubren la alegría de la entrega total. Lo disfrutan los hijos que experimentan el amor incondicional.
Amor: Creemos que el amor humano es la donación generosa y alegre de uno mismo, orientada a la búsqueda de la felicidad.
Sexualidad: Entendemos la sexualidad como vía de manifestación del amor, que concreta el anhelo de don de sí de la mujer y del varón. Creemos que el amor sexuado, vivido integralmente, plenifica al ser humano y lo conduce a la felicidad.
Noviazgo: Creemos que el noviazgo, que parte de una elección libre, es una relación de discernimiento y conocimiento mutuo entre una mujer y un varón. Es una vía para profundizar la entrega, el respeto y la comprensión entre los novios, con miras a unirse plenamente en el matrimonio.
Matrimonio: Entendemos que es un acto (con dimensión religiosa, para los creyentes) de entrega total —en sentido físico y espiritual— de dos seres humanos. A partir de él, una mujer y un varón se comprometen a vivir juntos toda la vida, sólo uno con el otro, abiertos a la vida y atentos a su beneficio mutuo. De esta forma concretan las tendencias del enamoramiento: a estar siempre juntos, sólo el uno con el otro, dando lo mejor de sí y recreando juntos todas las cosas.
Familia: La familia es una pequeña sociedad que se inserta en otras más grandes, y la existencia de todas las grandes sociedades —Nación, Estado, etc.— depende de ella. Creemos que la familia es el mejor ámbito para educar a los seres humanos en la felicidad auténtica. Promovemos la familia que nace del matrimonio por las condiciones de estabilidad y de amor incondicional que ofrece para el crecimiento de los hijos.
Familia y trabajo: Mujeres y hombres tienden a realizarse tanto a partir de su desarrollo familiar como profesional. Es por eso que animamos la conciliación familia y trabajo como forma de desarrollar todas las potencialidades del ser humano.
Familia y políticas públicas: Apoyamos las políticas impulsadas por las autoridades públicas que tiendan a facilitar a las familias su óptima constitución, conservación, desarrollo y restauración, en orden al cumplimiento de sus fines. Creemos que de esta manera se fomenta el desarrollo social.
Educación sexual: Creemos primordial desarrollar una educación integral de la sexualidad, que no se reduzca a una mera educación técnica. Se tiene que brindar tanto en el hogar como en otros ámbitos educativos, desde la infancia y especialmente en la adolescencia y juventud.
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